Para
que la tecnología propicie un cambio en la manera de aprender y de enseñar,
considero que es importante considerar varios aspectos:
1.
Es fundamental, que el docente asuma un papel de orientador y guía de los
aprendizajes, incentivando actividades que promuevan retos cognitivos. Asimismo, que utilice las TIC para desarrollar
aprendizajes significativos, en base a intereses, necesidades, experiencias o problemas
que viven los estudiantes.
2.
El estudiante, por su parte requiere asumir un papel dinámico en su aprendizaje,
adquiriendo habilidades y estrategias para: resolver problemas, reflexionar
sobre fortalezas y debilidades en su forma de aprender, investigar y analizar
la información, trabajar en equipo, desarrollar procesos creativos, entre
otras.
3.
En las instituciones educativas del país, se debe procurar una mayor apertura y compromiso ante los retos tecnológicos actuales.
La dinámica global imperante demuestra que la tecnología se puede utilizar en diversos
campos con gran éxito, para agilizar y
hacer más eficientes los procesos. La
educación no debe ser una excepción, no sólo porque las TIC son parte de
nuestra vida cotidiana, sino porque también son recursos de gran utilidad para
apoyar e incentivar un cambio positivo en la educación.
4.
Los recursos tecnológicos deben ser visualizados como un medio, no un fin. No se obtienen grandes avances si se utiliza
la tecnología, para seguir reproduciendo los mismos modelos de enseñanza (transmisión
de conocimientos). Los logros se obtienen en un cambio de mentalidad y de
actitud, por parte de todos los involucrados. Además, un aula puede contar con
los mejores equipos tecnológicos, pero
si no existe interés por parte de los docentes, para implementar estrategias
innovadoras, no se cumple con el objetivo de estos medios, ser un valioso apoyo
y complemento de la educación.
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